Dejamos de besarnos y nos abandonamos en las aceras de las calles. Nos ausentamos con abrazos inexistentes, mientras añorabamos nuestra presencia. El calendario dejó de existir, sin ti, sin mí. Tu camino era tuyo, y el mío, sólo mío.
Traicionamos a las palabras importantes y nos fuimos como una canción... repitiendo que me querías, repitiendo que te quería, cada vez más bajito, hasta que finalmente...
¿dejamos de querernos? ....................................................................................(Esto nunca nos va a pasar)